Murió Federico Bahomontes
“Se nos fue el Águila de Toledo”
El ciclismo mundial está de luto, a los 95 años murió el mejor escalador de todos los tiempos, estaba ingresado en una residencia de Valladolid. Fausto Coppi la gran estrella del calapié, seguirá siendo para los italianos el mejor ciclista de todos los tiempos, mucho más que el belga Eddy Merckx, aunque el debate podría ocupar horas, pero de lo que no cabe dudas es que sin la dirección y los consejos del campeonísimo Coppi, difícilmente Federico Martín Bahamontes, habría sido el vencedor del Tour de Francia en 1959, el primero que gana un español, y hasta este martes, día de su fallecimiento, el más antiguo ganador de la ronda francesa con vida.
En 1994, Fermina, la mujer de Federico, estaba, como siempre, en el mostrador del comercio, a lo suyo, sin darle mucha importancia a su marido y acostumbrada a que de vez en cuando un periodista se interesase por las gestas de un ciclista al que llamaron el “Águila de Toledo”. Bahamontes, ahora, llevaba mucho tiempo fastidiado y estaba ingresado en una residencia vallisoletana, algunos admiradores, con los que nunca había perdido contacto, como Pedro Delgado, trataban de visitarlo, pero siempre la respuesta era la misma. Federico ya no está para estas cosas, se mueve en silla de ruedas y, lo peor, hace un mes… ya no seguía el Tour, el que jamás se habría perdido, al menos con la cabeza despejada. La vejez, casi siempre, es muy injusta. una carrera deportiva que lo llevó a destacar principalmente en Francia, un triunfo en el Parque de los Príncipes y cinco veces ganador de la clasificación de la montaña. En la Vuelta sólo consiguió acabar segundo en 1957.
Desde entonces, el contacto con Federico sirvió para descubrirlo como persona, le resultaba complicado, y un poco Marco Pantani, que encontrase un escalador que se le pareciera, porque Miguel Induráin y hasta Alberto Contador eran otra cosa, y siempre, siempre, descubría una montaña desperdiciada en la que se podría haber hecho un buen ataque, como en la Romeyère, donde en 1954, en el Tour de su debut, se detuvo en la cima y pidió un helado de vainilla a un vendedor ambulante. Pero no lo hizo por osadía sino porque en aquellos tiempos, a diferencia de ahora, el ciclista no llevaba el coche auxiliar detrás, él había roto una rueda y tenía que esperar.
El Tour del segundo duelo entre Jonas Vingegaard y Tadej Pogacar, fue el primero que se perdió desde que se retiró y desde que dirigió a su amado equipo de La Casera, sabor a gaseosa, con Pedrito Torres como corredor más destacado, y el que obsequió a Federico con la única victoria de etapa en la ronda francesa.
Federico cumplió 95 años el domingo 9 de julio mientras los ciclistas del Tour se preparaban para conquistar el Puy de Dôme. ¡Ah! siempre recordaba su gesta en la cronoescalada de 1959 donde comenzó a cimentar su victoria y cómo se desesperaba para tratar de encontrar un teléfono, algo tan sencillo ahora, y poder hablar con su querida Fermina para decirle que había ascendido por el más famoso volcán ciclista a una velocidad endiablada. Pero ahora discutía, con sus compañeros de residencia recordándoles que él había sido el más grande y que no se conformaba con atacar en el último kilómetro de una subida, como suele ocurrir ahora; él los reventaba a todos cuando la línea de llegada estaba a kilómetros y kilómetros, desde allí atacaba, en 2016 tuvo el honor de ser distinguido por la dirección de la ronda francesa, como el mejor escalador de todos los tiempos.
Cuando murió Fermina, el 11 de agosto de 2018, se vino abajo y ya no volvió a ser el mismo, ni a conducir su Mercedes, ni a tomar el vermut con las aceitunas y los amigos, ni a enfadarse porque alguno de los chavales, no tan chavales, como Delgado, Induráin o Contador, no le enviaban a tiempo una de sus bicis para colocar en su museo.
Fermina y Federico formaron un matrimonio, con el destino condenándolos a no tener hijos, hasta que un día saltó la noticia en la desaparecida revista ‘Interviú’. Federico tenía gemelas. Si llegaba un periodista se ponía traje, corbata y mostraba el reloj de oro que le regalaron cuando ganó el Tour, cuando la gente se lanzó a la carretera, entre Toledo y el Palacio del Pardo, evidentemente Francisco Franco no quiso perderse la foto, en una manifestación espontánea de los que habían escuchado sus gestas en los noticiarios radiofónicos, en las imágenes del Nodo o haciendo cola en los kioscos. Tenía una estatua en Toledo
Palmarés de Federico Martín Bahamontes (1928-2023)
- Tour de Francia: Una victoria (1959), 2º (1963), 3º (1964) y 4º (1956)
- Vuelta a España: 2º (1957), 4º (1956), 6º (1958)
- Giro de Italia: 17º (1958)
- Campeón de España en 1958
- Triunfos de etapa en Tour, Vuelta, Giro, Volta, Midi Libre, Romandía, cinco veces ganador de la montaña en el Tour
Vuela alto como lo que fuiste, Bendiciones Federico

